Una humilde comunidad villaclareña, a pesar de las profundas heridas que le dejó Irma, palpita en el espíritu luchador de su gente
SABELA DE SAGUA, Villa Clara.— Catástrofe es la palabra que más se repite aquí. Corre de boca en boca para reflejar un sentimiento generalizado, tras el feroz ensañamiento del huracán Irma sobre este poblado costero, de más de 2 100 habitantes, el más perjudicado en esta provincia.
«¡Mire, mire cómo ha quedado todo!», exclama Mileydis Soriano Monteagudo con una fuerza telúrica salida del alma y el corazón, mientras rompe a llorar.

Al volver a sus hogares, muchos se encontraron con pérdidas impensables. Foto: Arelys María Echevarría/ACN
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